Colombia, Colombia über alles

Por Alejandro Peláez
 
Actualmente es fácil ver por las calles (y no solo colombianas) a gente con pulseritas de Colombia, banderas en todas las esquinas, relojes tricolores y vallas con eslóganes nacionalistas. Tenemos una epidemia del "si se puede", del Yo creo en Colombia, de Colombia tu papá. Pero, ¿sí se puede qué? Tener un vicepresidente de Microsoft colombiano, ser el único país en ganar dos veces medalla olímpica en filatelia (¿Desde cuando existen unas olimpiadas de la estampilla?), ser los terceros en el mundo en horas trabajadas (trabajadas o sentadas, me pregunto yo), en riqueza forestal potencial: En Colombia un árbol crece 3 veces mas rápido que en Chile, y Colombia es del tamaño de España, Francia y Portugal juntos. Todos estos ejemplos de proezas nacionales los tomo directamente de su página y la verdad es que me sigo preguntando: ¿Y?   Yo podría anotar que tenemos el tercer himno más lindo del mundo, que la mamá de Prince es caleña y que tenemos una Miss Universo, claro, de 63 años y Venezuela tiene quien sabe cuantas, pero eso no importa, la idea es sacar la lista. Es que somos unos berracos.  

 

Pues no señor medina (director de la fundacion Yo Creo en Colombia), no somos unos berracos ni hemos sido bendecidos por natura. Junto a su lista de proezas yo podría adjuntar otra (también en orden alfabético y con su referencia respectiva) con las tragedias nacionales: Por la S, Secuestro: Principal país en número de secuestros, por la I, líder en inequidad y así. De que me sirve "creerme" la idea de que Colombia es lo máximo, ¿ Colombia, Colombia über alles? La verdad es que prefiero creer que Colombia es como es, que tiene tantos problemas que incluso resulta rentable vender presentaciones sobre lo bueno que tiene escondido ( Colombia-The best kept secret in the world. Fundación Yo Creo en Colombia). De hecho, dudo mucho que alguien en Alemania, por decir algo, este dispuesto a pagar por una presentación en donde se les diga que su país ha sido tres veces campeón del mundo en fútbol (y no se cuantas en la olimpiada de filatelia), que tiene la mayor variedad de salchichas y que su gente es muy emprendedora.

 

Por eso señor Medina (y no estoy siendo irónico) es que respeto su proyecto, porque cobra (en dólares y en pesos) por decir lo que todos los colombianos quieren oír y además tiene una montaña de gente que le colabora sin cobrar un peso. Eso si que es sacarle provecho a una situación, eso si es vender pañuelos en vez de llorar (tal y como usted dice en algún escrito). Ya quisiera yo haber tenido esa idea y esa capacidad de organización que usted tiene.

 

Pero bueno, aun cuando admiro lo que ha hecho desde un punto de vista, digamos organizativo, no comparto en absoluto su método. No comparto, sobre todo, su odio a la crítica. ¿Por qué señor Medina, en su decálogo sobre como puede uno ayudar a Colombia ( http://www.yocreoencolombia.com/quienes/faq.htm), ustedes señalan como principio básico un "no criticar"?. Si, así no más, no criticar. ¿No criticar qué señor Medina? No criticar a Colombia supongo yo, es decir, no criticar a sus políticos, a sus empresarios, a sus reinas, a sus escritores, a sus guerrilleros (porqué si señor Medina, los guerrillos también son Colombia), no criticar a Yo creo en Colombia, no criticar a los que critican. No, lo que toca es repetir como si se acabara de salir de una lobotomía: Colombia tiene el segundo puesto en anfibios del mundo, Colombia es el mayor productor de tamales tolimenses del mundo.

 

Yo señor Medina, también creo en Colombia, creo que es mejor construir que destruir, que es mejor hacer que criticar, y en general, creo en todos esos lugares comunes en los cuales se promulga coger al toro por los cuernos y dejarse de lloriqueos y pendejadas, pero también creo que una buena forma de empezar es criticándonos a nosotros mismos, burlándonos de nuestras bobadas, escarbando en nuestros problemas y mirando a ver  como corregimos esos defectos.

 

Le pongo algunos ejemplos señor Medina: muy bonito el TransMilenio, pero este no habría sido posible sin la larga crítica al transporte urbano bogotano pre-transmilenio. Si su decálogo existiera en esas épocas, todos aquellos que decíamos que el transporte en Bogotá era un caos insoportable seriamos tachados de poco patrióticos y habríamos sido invitados más bien a fijarnos en la variedad de colores y diseños folclóricos que tienen nuestras busetas. Pues no, era necesario ver el problema y afrontarlo. Igualmente, en su lista de bondades nacionales usted señala que Colombia es el tercer país en horas trabajadas, le pregunto a usted que es todo un MBA, ¿Esa cantidad de horas refleja una mayor productividad? Pues no, en Colombia los trabajadores están muchas horas en el trabajo pero no necesariamente trabajando, y no solo por culpa de ellos, también por culpa de los jefes, quienes premian a los que salen tarde en la noche y no a los que hacen bien el trabajo. Eso es un problema que se debe atacar, y lo peor es que es fácil de resolver y en la mitad de las empresas ni se lo plantean: ¿Por qué? Porque donde manda capitán no manda marinero y si no le gustan las políticas de la empresa pues cambiese de trabajo, es decir, prohibido criticar y más prohibido burlarse de la empresa.


Propiedad gastrointestinal de:Supercontra  

1 piedras han sido lanzadas:

Lucho said... 11:46  

Es la verdad...
Solamente nos queda votar por el reeleccionófilo y colocarle nombres de pueblos paisas a todas las calles de Bogotá para que los paisas que nos continúan invadiendo no se nos vayan a sentir desarraigados.

Viva Colombia, que digo Viva Antioquia!

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