Manifiesto del viajero

Sobre la desgracia de volar tras los ataques terroristas de Septiembre 11


Cualquier persona que haya visto La Naranja Mecánica tiene una buena idea del malestar que me producen los videos de seguridad en los aviones. Antes, por lo menos, las estúpidas instrucciones eran repetidas mecánicamente por un amanerado aeromozo en varios idiomas con acento marcado, pero desde hace un tiempo es necesario soportar (porque es sencillamente imposible no verlo) un material audiovisual narrado en un tono tan políticamente correcto que dan ganas de asesinar a alguien.

En primer lugar, no es necesario establecer lo estúpido que puede resultar pensar que un cinturón de seguridad puede ayudar en caso de emergencias en un vuelo comercial. Si algo de positivo tiene, es que no queden cadáveres desparramados por el mundo, o que las personas vírgenes no alcancen a ir hasta el baño a conocer los placeres del sexo antes de estrellarse. Si las aerolíneas estuvieran realmente interesadas en salvar vidas explorarían los proyectos que ocasionalmente se ven en canales como el Discovery, en los que se plantea la posibilidad de incluir paracaídas que detengan el avión en caso de emergencia. Las razones para no explorarlas, claro, son que sería necesario reducir el número de sillas por aeronave, y así el margen de ganancia. Pero bueno, más allá de lo absurdo que pueda parecer, supongamos que una máscara o un cinturón pueden salvar la vida de alguien. ¿De quién? No sé y no conozco a nadie que le hayan ayudado, y pensaría además que si una persona no se mata después de semejante porrazo, lo que sucedió fue un milagro, y no un buen procedimiento de seguridad. Sin embargo, supongamos que funcionan y que salvan vidas. ¿Conocen un ser humano tan estúpido que no pueda amarrar intuitivamente un cinturón de seguridad? No hay duda de que es una tarea que hasta un chimpancé puede hacer sin mucho esfuerzo, y más aún, llevarse una máscara ergonómica a la boca cuando le hace falta oxígeno. Si existiera, además, un ser humano con tan poco sentido común y de la curiosidad, la posibilidad de que haya otro igual al lado es absolutamente despreciable, y entonces éste podría ayudarle.

Pero como si no fuera suficiente ya con estas reglas, ahora los viajeros debemos soportar que al mundo lo dirige un personaje de esos que seguramente necesita ayuda cada vez que monta en aeroplanos, y viajar se ha vuelto una experiencia que recrea las filas de los campos de concentración de la segunda guerra mundial. Está terminantemente prohibido, por ejemplo, decir la palabra bomba, pues definitivamente es lo que hablan los terroristas antes de llevar a cabo sus acciones:

-¿Trajiste la bomba?
-¡Diantres! Pensé que la traías tú...
-Se nos quedó la bomba.
-Y, ¿ahora?
- No sé, ¿trajiste un arma?
- No, pero sí traje un cortauñas.
- ¡Ah! Mi favorito. ¡Vamos!

Me cuesta imaginar qué tanta efectividad tiene esta regla, especialmente en aeropuertos en los que no hay dos grupos hablando el mismo idioma. ¿Y si lo digo, por ejemplo, en arameo? Peor aún, ¿si soy un orgulloso padre de la costa atlántica y quiero pararme en la mitad del vuelo y entregarle a mi hijo que cumple años unas bombas para celebrar, y cantar algo en la lengua de mis abuelos, el árabe? ¿Si quiero ir a la ciudad India de Bombay? ¿Si soy boqueto y me encuentro casualmente con un amigo al que llamo Bob en el otro lado del navío? ¿Si, como en el ICFES, son todas las anteriores?

Jamás viajo en primera clase, pero tengo entendido que desde Septiembre 11 no le dan cuchillos a los pasajeros que quieren cortar los platos deliciosos que no sirven en clase económica. No es que me afecte, pero, si quisiera viajar en primera clase me gustaría cortar mi carne con cuchillo con mango de madera.

Eso no es todo: estoy cansado de tener que quitarme los zapatos antes de pasar a la sala de abordaje, especialmente porque siempre me toca una mujer hermosa al lado cuando tengo las medias rotas. Quiero poder llevar conmigo las pinzas para despuntar los pelos de mis fosas nasales antes de llegar a un país nuevo, y no quiero que me tomen radiografías cuando salgo de Colombia para ver si llevo droga. No voy a utilizar el cable de mi iPod para mutilar las azafatas ni voy a secuestrar un avión con un desodorante en aerosol. Pero sobre todo, por favor, ¡no quiero tener que volver a ver las instrucciones de cómo insertar correctamente un lado del cinturón con otro!

Desde hoy propongo un movimiento pan-aéreo, que sin importar la aerolínea, se rija por los siguientes mandamientos:

1. Intentarás pararte siempre que se encienda el bombillo del cinturón en los aviones.
2. Siempre, sin excepción, pedirás ayuda para abrocharlo.
3. Preguntarás si tienen el video de seguridad en Embera.
4. Cantarás en los aeropuertos la canción de Piero (Bon-borobon-bom)
5. Preguntarás a qué horas sale el siguiente vuelo para Bombay.
6. Pedirás un cuchillo que corte bien la carne.
7. Te harás en la fila del sexo opuesto para las requisas.
8. Preguntarás si puedes ver el despegue desde la cabina del piloto.
9. Presionarás todos los botones que te sea posible para llamara a los aeromozos antes de llegar a tu asiento.
10. Completarás esta lista con tu buen criterio.

Propiedad gastrointestinal de:Supercontra  

3 piedras han sido lanzadas:

Anonymous said... 15:35  

Aplaudo tan lúcida iniciativa y me declaro ferviente devoto del movimiento pan-aéreo.

Adiciono una queja: ¿No será posible reconsiderar el formato de los videos que muestran los procedimientos de calistenia recomendados para prevenir trombos?
Propongo además que se haga un adendo donde, siguiendo a El Club de la Pelea, se propenda por unos folletos de seguridad más realistas.

Anonymous said... 19:42  

de excelente factura su blog... Que tal si todos hicieran fila para tirar en el baño del avion en plena caida??? Como propone sabiamente Norton en la pelicula the fight club, los mamarrachos que ilustran a las personas en el avion deberian tener cara de panico y no estar tan campantes como aparecen...

Anonymous said... 21:33  

Mi amigo..los gringos..pobres cabrones.....son las gentes mas jodidas del planeta....que puedes esperar de ellos?...los adolecentes ya tienen sexo a los 12 o 13 años, bueno..mas bien...las niñas....los jovencitos ya visitaron 2 o 3 veces la carcel de su condado..por que es tradicion que todos pasen por ahi..que fumen mariguana...se metan pastillas y beban como kosacos.......que se fuguen de la casa o falten a la escuela....oohhh...lo olvidaba....yo soy de Mexico...y la verdad..los latinos..no hispanos..como pendejamente les da por nombrar a todos los que viven fuera de su pais y en el mismo contiene, somos mejores...tenemos un nivel escolar mas avanzado que ellos.....sabias que si sabes algebra...cosa normal para alguien de secundaria, aqui eres un genio!!!!!..de verdad que la gente que cree que estos tios son los non plus ultra de este planeta...estan perdidos completamente. Ademas, su pendejo presidente, el megalomano paranoide mas grande que sepa haya existido..es el unico cabron aqui en este pais que se preocupa a ver a que hora le van a partir el culo......la conciencia..la conciencia.

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