Encuentros con hombres notables

Ayer, mientras comía en Zhang, una caravana de escoltas se apoderó de la plaza de Usaquén. Minutos más tarde, el restaurante estaba lleno de esos seres trogloditas, cuyo objetivo en la vida parece ser hacer sentir incómodo a cualquier hijo de vecino. Al rato me fue inevitable saber que el vicepresicente en persona compartía restaurante conmigo.

Yo sostengo que uno de los problemas más grandes de nuestra sociedad es que somos capaces de convivir con ladrones sin condenarlos, de manera que preparé mi discurso politiquero: voy a gritar que viva el partido visionario, y muerte a los corruptos y narcoparamilitares, abajo Uribe, su hijo es un violador así intenten ocultarlo, y cualquier otra cosa que se me ocurra.

Bajé las múltiples rampas, y cuando llegué al primer piso pensé que un personaje como ese seguramente se había apoderado de los cuartos con instalaciones que están al fondo.

Menos mal,- me dije- no porque le ahorre la incomodidad al tipo de tener que soportar un tipo como yo, sino porque seguramente, no habría sido capaz de gritarle todo lo que había pensado.

Deambulé un rato por el primer piso mientras esperaba un amigo. Los escoltas parecían particularmente incómodos conmigo. No me causaría ninguna gracia que pensaran que yo voy a atentar contra un pelmazo como Santos, lo último que querría sería dar mi vida por protestar contra el presidente.

Un instante antes de irme, me vi al abominable ser en la mesa frente a la cual había estado los últimos minutos. Fui incapaz de decir o hacer cualquier cosa. Salí, y me fui a mi casa a ver la comedia de vampiros de Roman Polanski que había alquilado unas horas antes.

Propiedad gastrointestinal de:Supercontra  

1 piedras han sido lanzadas:

EnigmasExpress /Gandica said... 18:41  

¿...pero el vicepresidente era Gurdjieff?
Saludos.

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