Recomendados para Mr. Kamylo y reflexiones sobre los odios colombianos

Poco a poco, creo, empiezo a entender los atractivos de Las Vegas. Un poco más de tiempo en esta ciudad, y seguro acabaría casado como Britney Spears. Diego, uno de los muchos ejemplos de colombianos que luchan por triunfar en el exterior y a quien conocí por coincidencia, ha tenido la gentileza de presentarme una ciudad bastante más amable.

El Monte Charleston, lejos de ser un show de mujeres bailando alegremente, es uno de los parajes de esquí más impresionantes. Una carretera hermosa, que es como una mezcla entre el cañón del Chicamocha y el Neusa, lo lleva a uno a un refugio similar a los hoteles de La Cocha, o el Pozo Azul en Tota. Mejor dicho, nada parecido a los paisajes de Colombia.

Ellies Island, excelente restaurante donde es posible comer costillas como un cavernícola más barato que a la salida del Nemesio Camacho. Firefly (3900 Paradise Rd.), un excelente bar de gente local, donde mezclan música en vivo, y sobre todo, un lugar donde no hay máquinas tragamonedas. Mujeres normales, muy hermosas y sin cara de prostitutas.

Todo esto como un elocuente ejemplo directo de las conmovedoras marchas contra el proyecto de ley contra inmigrantes: así como Diego ha mostrado una hospitalidad abrumadora, buena parte de quienes marchan no lo hacen por beneficios propios directos, sino por defender eso que llaman "Este puente que es mi casa". La discusión debería ir mucho más allá del simple análisis económico de las industrias que dependen de los inmigrantes. En Estocolmo, el museo de los premios Nobel lo recibe a uno con una instalación con datos sobre los procesos migratorios en la historia de la humanidad, y se dice que buena parte del éxito que han tenido las potencias en los diferentes momentos se debe a que abrieron sus puertas a extranjeros.

La ley es un espanto, eso está claro. Pero, de la misma manera en la que cualquiera de nosotros juzga a Las Vegas antes de conocerla (y además pre-condiciona cualquier posible visita para no ver nada diferente), es necesario aclarar que los gringos, más que nadie, son conscientes de la dependencia que tienen de los ilegales. De la mano de las reflexiones sobre las políticas migratorias estadounidenses debería darse una pelea decimonónica: las políticas migratorias colombianas, verdaderas aberraciones culturales (al igual que el estúpido prejuicio que tanto criticamos del imaginario que tiene el mundo sobre Colombia, y que también tenemos nosotros sobre ciudades como Las Vegas).

Espero, Kamylo, disfrute usted también estas tierras.

Propiedad gastrointestinal de:Supercontra  

1 piedras han sido lanzadas:

KAMYLO said... 13:53  

oiga compadre... mil gracias por los datos, los tendre en cuenta!!
Algun dato para localizar a su guia turistico (Diego)?
Muy interesante el dato del museo Nobel en Estocolmo, buena referencia!!

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