El Zid Campeador

Hace 8 años Zidane le dijo al mundo con su cabeza que estaba a la altura de las más grandes luminarias del deporte. Hoy, con la misma extremidad pero en un uso algo diferente, le dijo al mundo que es humano y no todas sus acciones pueden ser explicadas con la lógica. El shock de ver una figura emblemática de la caballerosidad y la galantería en el deporte más popular (y particularmente comercial en la presente edición) ha sido difícil de digerir para el mundo. Algo así como cuando los colombianos tuvimos que ver al Pibe Valderrama haciendo trampa en un reality.

La noticia coincide con el anuncio que hace El Tiempo del mejor piloto colombiano de todos los tiempos el gomelo irreverente, Juan Pablo Montoya, según el cual deja sus sueños de consagrarse en la Fórumla 1. Una prueba elocuente que el problema de los jugadores de fútbol de la patria no es la educación- como sostienen algunos para diferenciarse de esos indios a quienes se les nubla la vista con la fama-, sino de idiosincracia. Y la plantilla no sólo sirve para los deportistas, sino también para los escritores como Santiago Gamboa, por ejemplo, quien antes de hacer una contribución significativa a la literatura universal se creyó tan grande como sus propios ídolos y resultó ser tan ridículo como el escritor peruano de su novela que lamenta no haber sido del boom latinoamericano. Yo, por supuesto, no soy nadie para criticarlos. Valderrama ha dicho en entrevistas que no le cabe en la cabeza cómo el Tino Asprilla pudo despilfarrar tanto talento, pero la verdad yo no tengo autoridad moral para criticarlos (ni al Pibe, por tramposo, ni al Tino, por estrella de adolescentes) porque en caso de que yo tuviera la oportunidad de hacer lo mismo no lo dudaría un segundo.

En su último post, Alejandro Gaviria relata un experimento de neuro-ciencias en el cual acérrimos seguidores de corrientes políticas son confrontados con datos contundentes contra sus ideologías. Los resultados, como siempre sucede con las ciencias emergentes, tienen un sutil componente de ironía: se activan las áreas del cerebro encargadas de procesar emociones, con particulares similitudes con los impulsos sexuales. Un poco caricaturizado, algo así como que tanto para Vargas Lleras como para Caballero el presidente Uribe representa algún tipo de fetiche (para uno comparable con una niña en uniforme de colegio y para otro algún placer sadomasoquista, probablemente).

Hace ya varios meses, científicos en un centro de investigación de Atlanta estudiaban la capacidad para contar de nuestros más próximos primos evolutivos. En los resultados pudieron desempeñar un papel asombroso en representaciones cuantitativas de los premios (piedras a cambio de M&M´s), y con representaciones simbólicas (numéricas). Sin embargo, al ser sometidos a un experimento casi de control los objetos de estudio fueron incapaces de señalar el plato con menos chocolates para maximizar la ganancia. Los chocolates, a diferencia de las representaciones, nublan la vista de nuestros primos y los hacen tomar la decisión menos razonable.

Los humanos, podría argumentarse, tenemos la capacidad de entender niveles superiores de complejidad para solucionar el problemita de la euforia. Sin embargo, lo que parece suceder es que tenemos la capacidad de extender esa euforia que nubla la razón a las representaciones culturales. El poder y la fama hacen que el Tino actúe como un mico cuando le ofrecen chocolates. Seguramente Bill Clinton (a quien pudimos ver como buen gringo, intentando entender el fútbol en la final del mundial) pensaría algo similar sobre las mujeres esbeltas.

Algunos dirán que Zidane no pasará a la historia como un gran jugador por su actitud de macho cabrío. Sin embargo es necesario recordar que Maradona es igualmente famoso por su gol con la mano y acabó la carrera en una profunda decadencia. No es sino ver las imágenes que trae de la memoria Google images para ver a Cantona (icono del Jogo Bonito y último gran jugador francés antes del Monje), en su famosa patada voladora al público. Hay una anécdota según la cual Garrincha le pagó a un hijo de vecino para que durmiera en su cama con sus característicos calzoncillos del Botafogo, con el fin de despistar al técnico en pleno mundial y poder salir de fiesta.

Es necesario ilustrar al insensato que ose pensar que Zidane no pasará a la historia por su acto violento: no debía hacerlo, ya era una leyenda. Sin embargo, con su acto nos recuerda un principio fundamental a quienes disfrutamos del deporte: el fútbol no sigue ninguna lógica. El A.C. Milán perdió un partido que ganaba por tres goles al finalizar el primer tiempo. El Chelsea y el Real Madrid, a pesar de fichar los mejores jugadores del planeta no han podido ganar la Champions, y Brasil a pesar de tener tanto Jogo Bonito como para una serie de 10 comerciales de Nike no pudo hacer un papel digno. Zidane, Cid Campeador y gran señor de la cancha surgió de las cenizas para dejar a los comentaristas deportivos con los halagos en la boca.

David Puerta, respetado músico y delicioso escritor reniega sobre su mujer, Amelia, diciendo que no coinciden en gustos porque a ella no le gusta nada de lo que él disfruta. Ni el fútbol, ni el aguardiente, ni las mujeres.

El encanto del fútbol es que, al igual que las mujeres, no tiene lógica. Hay que disfrutarlo como viene. Hoy disfrutamos de una final que pasará a la historia. Se puede escribir mucho y se analizará de diferentes maneras, pero tiene tanto sentido como recordar haber estado enamorado.

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