Crónicas marcianas: el cuaderno de la selva


He dejado de entender la razón de ser de la ciencia ficción. La aerolínea sostiene que me dejó en India, pero bien podría estar yo en otro planeta, de otra galaxia de un universo paralelo y me sentiría igual. Es como estar entre marcianos, que por pura y fortuita coincidencia cuentan con un físico relativamente parecido al de xnosotros, lo que quiera que seamos (pues junto a estos tipos, Uribe y Edgar Perea parecen hermanos gemelos).


Y si el físico me ha llevado a entender ese principio fundamental que forja mi gremio, la manera de pensar me ha llevado a entender la famosa frase de mi antropólogo de cabecera como una máxima de la sabiduría universal: el sentido común no es tan común después de todo. En Delhi, ir en tricimoto (las que utilizan las floristerías de Bogotá para hacer domicilios) de un punto a otro cuesta 20 Rupias, pero cuando uno le pide al conductor que lo deje en la mitad del camino le dice, moviendo la cabeza como los perros que adornan el transporte público en Colombia, que con todo gusto pero que hasta ahí cuesta 35. Intentar razonar con ellos no tiene el más mínimo sentido...exponer los argumentos tiene el mismo efecto práctico que pedirles prestada a la mamá para fornicar en un templo sagrado, durante una ceremonia religiosa.


No se puede decir que el tráfico es caótico, porque ello implica que hay algún principio ordenador que no se cumple. La única regla, que todos parecen respetar con rigor absoluto, es utilizar el pito de manera compulsiva. Porque sí, porque no, porque voy en contravía, y para acelerar. Todavía no entiendo bien bajo qué circunstancias, si las hay, se debe utilizar. Lo más curioso de todo es que se cierran, se bloquean, se irrespetan unos a otros al manejar, pero nunca se molestan en reaccionar más allá del pito. Ni una grosería, ni miradas de odio. Nada. Sólo el pito que suena como el de un camioncito de juguete.


En el tráfico se expresa de manera muy evidente, además, que acá creen en la reencarncación. Se juegan la vida sin reparo y sin motivos aparentes. Generalmente es por adelantar a otro, obvio, pero muchas veces por el simple placer, imagino yo, de ir en contravía o de hacer que alguien más tenga que desviarse. Y lo que más asombra no es lo absurdo que es todo, sino la normalidad con la que hacen las cosas.


Después de las incontables aventuras que supone hacer funcionar un celular, comprar un adaptador para corriente y comprar un pasaje de tren (4 días en total), me encuentro en un paradisiaco lugar al borde del Ganges (cuando uno todavía se puede meter). Del otro lado, el parque nacional que inspiró a Kipling para El libro de la selva me invita claramente a volver sobre mis gustos de la infancia en busca del gran maestro, Baloo. Por lo pronto, las expectativas del Ashram que me acoge han sido sobrepasadas con creces, en particular por lo que supone el encuentro con el pensamiento de un pensador como Sri Aurobindo, en cuyos textos me sumergiré por un tiempo.


Por lo pronto sólo puedo describir este país diciendo que ahora entiendo por qué los hippies se inspiraron acá (como también habrían podido hacerlo en Disneylandia), y que este es un lugar donde Dumpa pasaría totalmente desapercibido.

Gran saludo para todos.

OOOOOOooooooommmmmmmmmmmmmmmmmm............

Propiedad gastrointestinal de:Supercontra  

5 piedras han sido lanzadas:

saggezza said... 01:00  

no hay fotos?:D

dumpa said... 15:41  

yo tengo fotos de supercontra si quieres.

saggezza said... 23:43  

jajaja pues no estaria mal. pero pues me referia a fotos de su visita al pais de las muchas lenguas.

Carolina said... 07:10  

Man! no sé cómo no se me había ocurrido lo de Baloo! Eso explica todo sobre usted. Lo veo perfecto cantando "bear necessities" y comiendo bananos (que no mujeres).

Anonymous said... 14:22  

Sii....queremos fotos de supercontra!!!

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