Vida en la calle Dashiell Hammett: sobre los fracasos en propósitos de Año Nuevo

Los días pasados, por medio del siempre eficiente correo estadounidense, recibí una barra para hacer ejercicios correspondiente a uno de esos propósitos de Año Nuevo. Tal vez cuando puse el pequeño barco (cáscara de coco con vela en celebración tipo jipi Nueva Era) en el mar con mis deseos he debido hacerlo con más tacto para que no salpicara el agua sobre la llama y se apagara antes de partir con los demás botes miniatura hacia la inmensidad oceánica. Jamás pensé que mi serio propósito de hacer más ejercicio se vería obstaculizado por tornillos, tuercas, y un fragmento del total que tenía un ángulo más pronunciado y no hacía factible el ensamblaje del artefacto. Jamás pensé que para poder cumplir mi sano pagamento ante el Universo tendría que ser diligente con herramientas. Mucho menos, que tendría que ocuparme de mandar el implemento a Amazon para recibir el reembolso, en este país donde no se puede desperdiciar un centavo (aunque el desperdicio parece justamente el motor de la economía).

En (la) Internet:

What do you want to do with this damaged item?
o Return
o Get replacement (If you fail to send the item you will be charged for both, the damaged and the replacement)

No, gracias. Tenga su maldita barra doblada.

En el teléfono:

-To schedule a pick-up for the damaged item press 1. To... (beep)
- Your order has been processed, and the item will be picked-up tomorrow between 7 a.m. and 9 p.m. Your confirmation number is 34a...
- NOOOOOOOOOoooooooooooooooouuuuuuuuuuuu!!!!!!!!Chit!!!!!!!!!!!!!!!!!!!Foc llú!!!!!!!!!!!!!! No puedo mañana...
- Thank you!

Cualquier parecido con una novela de Kafka es pura coincidencia. ¿Qué propósito tiene la voluntad humana en un universo donde los mortales hacen planes y los dioses palomitas para divertirse con la comedia? En los últimos meses, y en particular el último fin de año, siento que mi vida ha estado enmarcada por el cierre de ciclos largos. El evento más significativo, sin lugar a dudas, la muerte de Elías, noble compañero que más allá de la presencia representó una empresa, un significado a lo largo de los años. Una de esas decisiones que uno toma sin ser plenamente consciente, pero con la sensación de que se trata de un movimiento inteligente. Algo que no siento hace ya un tiempo. O por lo menos de lo que no soy consciente. A veces uno siente que perdió las riendas de la vida, no porque vaya en un carruaje desbocado hacia un precipicio (aunque a veces el doctorado sí lo parece), sino porque se estanca algo en las entrañas y no se siente movimiento hacia ninguna parte. El verdadero movimiento inercial, decía Rafael Bautista en su clase de Una historia de la materia, es la caída libre, no el movimiento uniforme. Ya ni sé de lo que hablo.

Como dato curioso, el barrio tuvo unas semanas bastante acontecidas: Clint Eastwood filmaba su última película, también con la participación de Matt Daemon, quien protagoniza su oda a Nelson Mandela que ha pasado por la taquilla sin pena ni gloria. En una caminata nocturna, para hacer la popular vuelta de sapo a ver si uno puede ver en la distancia las arrugas de algún famoso, creo haberme cruzado con una de las protagonistas de la historia (Mylène Jampanoï) absolutamente borracha.

- Mi día de suerte, para saltar al estrellato como protagonista en películas de acción -pensé, unos metros más abajo cuando ya no había nada por decirle a la ebria diva. La próxima vez le salto encima sin rechistar. Sin embargo, los propósitos no parecen llevarlo a uno muy lejos. A veces, incluso, el deseo de tener un cambio en la vida nos lleva sólo a cambiar un conjunto de preocupaciones por otro. Yo estoy personalmente por llegar a la conclusión de que es mejor no tener propósitos, que el Año Nuevo era una festividad amable hasta que fue apropiada por el consumismo y ahora nos vemos obligados a afrontar el futuro cual departamento de ventas en una empresa. Pero para poder hacer ejercicio y cumplir ese propósito de tener un estilo de vida más saludable era necesario armar un artefacto con manual y herramientas, desarmarlo, empacarlo en una caja y gestionar la reunión con el personaje del correo que venía a buscarlo.

- You probably get this a lot, right? Most people pack stuff as you arrive?
- Well...sir -porque ya no me libro de la condescendencia -most people have it ready...

Hay algo, no sé bien qué, sobre la condescendencia estadounidense que me hace hervir la sangre. Tal vez es la capacidad para los eufemismos, la superioridad moral de la pureza que no permite ni un improperio.

- Pues yo no, desgraciado, ¡y no tengo el más mínimo propósito de cambiarlo!
- ¿Le dijo eso? Pero, ¿qué culpa tenía la persona del correo?
- No le dije, lo pensé. La próxima vez sí se la canto completica...

Propiedad gastrointestinal de:Supercontra  

1 piedras han sido lanzadas:

güichita said... 12:02  

Me agradan tus historias...
Abrazo.

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