A mí, que me roben...pero que no me tilden de güevón mientras lo hacen


La siguiente es una historia real

Los vecinos de un amigo -una familia como cualquier otra- salieron de su casa un día para encontrar desocupado el parqueadero. Después de mirar horas y horas hacia arriba y hacia abajo de la calle, llegaron a la conclusión inevitable: les habían robado el carro.

Pusieron denuncias, hablaron con la policía, y no cobraron seguro porque no tenían. En conclusión, se perdió tanto la platica, como el carro. Los días de aburrimiento que siguieron los entiende cualquier persona a la que le hayan robado la maleta, la billetera o el bolso (o sea, cualquier habitante del distrito capital). La comida no sabía igual, los niños no iban ilusionados al colegio, y el papá de la casa debía demorarse ahora dos horas más en transporte público en su jornada de trabajo.

Una mañana como cualquier otra, cuando ya por fin estaban acostumbrados a su nueva rutina, despertaron para encontrar, cuando salieron, justo ahí, el carro. El mismo carro, con las mismas placas, y con la única diferencia de tener un par de kilómetros más de los que tenía cuando lo habían dado por desaparecido. En el interior tenía una nota, que se leía:

"Lamentamos mucho haber tenido que coger su carro sin permiso. Les rogamos disculpen los inconvenientes que podamos haberles causado. No somos ladrones, pero fue una situación de fuerza mayor y queremos resarcirnos con ustedes. Por eso hemos adquirido estos pases para Mundo Aventura, que incluyen todas las atracciones, y que les dejamos con el carro donde lo encontramos. Nuevamente les rogamos puedan encontrar en algún lugar de su bondad el corazón para perdonar lo que hicimos, y no intentar ubicarnos."

Los vecinos de mi amigo, emocionados por los nuevos acontecimientos, celebraron la bondad de los ladrones con más ahínco que el día mismo en el que compraron el carro. Pasaron un domingo espectacular en Mundo Aventura con los pases que les habían dejado, para llegar a la casa por la noche y encontrarla completamente desocupada.

La historia refleja una triste realidad a la que nos vemos sometidos cada día: para la mente criminal colombiana no es suficiente llevarse los artículos valiosos. Si además pueden humillar las víctimas mientras lo hacen, no escatimarán esfuerzos. Igual que la historia de los pobres vecinos de mi amigo es la del secuestro en la iglesia de Cali hace algunos años, pues en pleno servicio ingresaron los maleantes vestidos como policías y, ante una amenaza de bomba, le dieron instrucciones de subir a los camiones a todos los asistentes.

Como víctima perpetua de atracadores (he sido atracado con pistola, puñal, destornilladores, vidrios, y un elemento horrible que no he podido identificar muy bien en estos años), quiero pedirle encarecidamente a los terroristas colombianos que si ya han decidido dedicarse al crimen, dejen a un lado el humor negro y la ironía. No es justo que, además de ser robados, tengamos que soportar ser tildados de idiotas en el proceso.

Propiedad gastrointestinal de:Supercontra  

4 piedras han sido lanzadas:

Patton said... 16:55  

Hay que abonarle la creatividad y el cinismo al ladrón Colombiano ... gracias por la advertencia, igual a mundo aventura no iría: Me mareo.

sicoactiva said... 09:45  

Lamentablemente, presente.

vopa said... 09:21  

Cordial saludo:
Bueno, me ha dejado usted perplejo ante tanta creatividad malefica. O, ante tanta ingenuidad. Al final puede decirse que en colombia somo una mezcla de esas dos cosas. saludos.

bioloka said... 11:07  

:o) hombre, no sea egoista, todo el mundo tiene derecho a hacerse su publicidad. Al menos eso!

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