Mandrake



Glorioso estreno de la coproducción de HBO con Conspiración. Para Rubem Fonseca es necesario acuñar un elogio de un deporte bastante troglodita: ¡escritor, escritor!, pero claro, tengo que reconocer que no soy objetivo. El lenguaje cinematográfico es impecable, algo que ya había demostrado José Henrique, hijo del guionista, en películas anteriores. Río de Janeiro no es lo que se ve desde el Pan de Azúcar es el primero de una serie de ocho capítulos que se perfila como maravillosa. Mujeres hermosas que se desnudan sin miedo frente a las cámaras, escenas de sexo que no caen en lo absurdo de prostitutas cubriéndose con sábanas, historias tan elementales que se le podrían ocurrir a cualquier Santiago Gamboa, y personajes verosímiles sin caer en el aburrimiento.

Ante todo, la muerte de un icono publicitario con el que se vende una imagen carnavalesca y tropical de Río de Janeiro. Una radiografía tan profunda de las relaciones que se dan en torno a la violencia que carcome la sociedad brasileña, que por ser tan certera puede pasar por elemental. La antítesis de ese retrato bananero y unificado de América Latina con el que tanto vendieron García Márquez y Vallejo (que a pesar de sentirse diferentes son iguales), y que ya en épocas de la revolución cubana Woody Allen parodió en tono profético con su película Bananas.

Dan ganas de tomar prestado el retrato y decir que Bogotá tampoco es lo que se ve desde Monserrate, pero eso se presta evidentemente para elogios a las burdas representaciones de los "nuevos" escritores y cineastas Colombianos. Probablemente, porque a diferencia de los nuestros, no busca redimir, encontrar o cuestionar una identidad por medio de la expresión artística; es una serie para ser disfrutada. Incluso puede que sea estúpido hablar tanto de Mandrake, pero no es con una intención diferente a recomendarla encarecidamente. Vean la repetición en HBO el Jueves, y el segundo capítulo el Sábado a las 9 p.m.

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Muerte a los intelectuales

Dicen algunos que jamás hemos logrado avanzar un sólo paso en la historia de Colombia, y algo de razón tienen. El 20 de Julio no dejó de ser un linchamiento púbico premeditado en la casa de un intelectual resentido con el mundo, el acta de independencia se embolató en el desorden que significó dar el primer berrido como patria, y desde entonces el país deambula por el mundo en un régimen burocrático más que democrático.

El otro hecho significativo en la historia de la patria para efectos de este post, y que aprendí fuera de las clases de historia, es que las diferencias regionales del país no se constituyeron desde épocas precolombinas como creen muchos compatriotas, sino a partir de procesos migratorios que hubo en algún punto del siglo antepasado cuando se procuró definir en cada país una raza. En Colombia, por supuesto, no hubo un criterio unificado y así surgieron las diferencias entre las regiones: en Santander, alemanes, en Antioquia, judíos. Según entiendo, la de los mal llamados árabes a la costa atlántica, y la pequeña infiltración de escandinavos al Chocó fue un poco más tardía. La identidad bogotana, hipótesis, permaneció relativamente virgen desde el grito porque era un caserío y no había plata ni trabajo. En Bogotá permaneció intacta la cultura afrancesada de prestigio y alta alcurnia que llegaba con los próceres en cartillas de comportamiento. A diferencia de los franceses, hipótesis, otra de las características de la Bogotá de antaño era el no trabajo: tener empresas autosostenibles que le brindaban a los dueños una gran cantidad de tiempo libre para leer y ser cultos, aprender otros idiomas y ser más distinguidos que sus conciudadanos.

Sea cierto, o no, el relato anterior, creo firmemente que una de las contradicciones más elocuentes de nuestra identidad bogotana es aquella que manda vivir como ricos pero austeramente. Ufanarse de conocer el mundo entero, comprar la ropa más cara en pleno viaje, pero en las rebajas y lugares de obreros. Cualquier persona vinculada a negocios en cadena sabe perfectamente que deja mucho más dinero un negocio enfocado a la clase media que a la clase alta. Un restaurante en Galerías o en Ciudad Salitre es mucho más lucrativo que uno en pleno Centro Andino.

En este contexto llega la noticia del alquiler de la emisora HJCK, y las intenciones del grupo económico español de transformarla en una emisora de vallenatos. Le reclaman al grupo económico responsabilidad con la cultura y no sé qué otras cosas, sin pensar que eso son: un grupo económico, y no el Estado. Sea sacrificio o no, es su plata y con ella pueden hacer lo que quieran. Como buenos españoles cabezaduras, seguro serán sordos a los lamentos de la elite bogotana y harán lo que les plazca.

Más que la columna de opinión escrita por Andrés Hoyos en El Tiempo, en exceso diplomática y que acaba por no decir nada, son interesantes los comentarios de los lectores. Algunos fundamentados en premisas absolutamente colonialistas:

En 1492 vinieron y nos sometieron después que nuestros aborigenes doblaron la cabeza y cobardemente(con algunas excepciones) se entregaron. Hoy en 2005 estamos haciendo lo mismo y nos están invadiendo los mismos. (Más sangre de aborigen tienen sus mascotas. Los indígenas fueron masacrados en juegos como cacería de indios, en el cual Colón era particularmente bueno).

Varios con argumentos de clase:

Totalmente de acuerdo. La música culta que ha transmitido la HJCK, no puede desaparecer en Bogotá. O entonces ¿qué vamos a oir mientras manejamos en los largos trancones bogotanos?(Argumento contundente. Por favor, manden poner desde YA toda la programación que le gusta a esta persona para que no se aburra en su carro).

Qe no pase lo que están anunciando. Seria una gran pérdida, pero más una fuerte equivicación del Grupo Prisa. Puede ser cierto lo de la "inmensa minoría", pero finalmente ha sido el UNICO medio que nos ha permitido el contacto con la cultura y la música desde nuestra inmfancia. Tendremos que "acomodarnos y resignarnos" al mundo de la publicidad, las llamadas al aire, los cotilleos, los mutuos elogios, los concursos para ganar oyentes y por supuesto, a perder uno de los pocos lugares "cultos" del espectro electromágnetico de este país?. Ojalá y esta decisión tuviese reversa.(El resaltado es mío. Los vallenatos, así nos cueste aceptarlo, también son cultura, y probablemente más acorde con la realidad nacional).

Dios mio !!! Como es posible que quiten la emisora que es lo único que vale la pena escuchar ! Por qué es más importante oir a un grupo de desadaptados aconsejando a nuestra juventud, por qué solo podremos oir a Julito y sus lagartos mariachis diciendole a todos los que entrevistan " doctores" y congraciándose con HJP Montoya después de lo que hizo?. Se que es importante rescatar nuestra música y nuestros valores, pero no en todas la emisoras...por favor tenemos que hacer algo ...de prisa.(Claro, que hagan algo por la cultura popular, pero que no nos afecte. Por favor, que haya indios vallenateros, pero que no se mezclen con nosotros).

Me parecería demasiado triste que desapareciera la HJCK. La emisora que realmente merecce ser escuchada. Yo personalmente detesto los vallenatos con su ritmo repetitivo y voces sin ninguna educación con la cual no me identifico en lo más mínimo ni lo siento de mi propia tierra. Me encanta la musica clásica, la música suave y algunas populares de la costa atlántica, (excepto el vallenato y el regatón) de los llanos y del centro del país. (Nuevamente, argumento contundente. Que por favor tengan la bondad de ponerle a este oyente música educada de Rusia y Alemania para que se sienta en su tierra).

Y por supuesto, no podía faltar un dogmático uribista, que recuerda el personaje de The Big Lebowski que de todo hace un argumento para hablar de Vietnam:

Caracol ha apoyado a "Uribe" y no ha sido por ser Alvaro Uribe, ha sido porque ha trabajado duro y muy inteligentemente, porque ha puesto hasta su vida en peligro, porque ha combatido y dado oportunidades a las Farcs, a los paramilitares, aún en contra de muchos confundidos sin entender lo que esta pasando solamene criticando sin tener claros los principios de una guerra que empezo hace 60 años hasta convertirse en lo que son ahora una manada de forajidos sin Dios ni ley que los atranque. Con Luis Carlos Galan hubiera sido lo mismo un fenomeno pero claro lo mandaron matar los mismos de su partido o sea los corruptos de turno, Dios quiera que otros sigan sus pasos para mantener una Colombia Grande ante los ojos de las comunidades Inernacionales y demás pueblos del mundo. Que digan en Colombia que todavía hay hombres y mujeres de bien y que sean un buen ejemplo para nuestras futuras generaciones. MI VOTO POR URIBE!!


La HJCK, personalmente, me resulta hasta simpática, pero me hará tanta falta como la Superestación. Los argumentos de sus oyentes, por el contrario, me irritan profundamente. Si antes me era indiferente, ahora casi que me dan ganas de hacer una contra-cruzada para que fracasen los intentos por salvarla. Obviamente, como buen bogotano, me da pereza, y en últimas sé que no se hará nada más que escribir ríos de tinta y comentarios a favor y en contra, pero cuando toque trabajar por el asunto tanto unos como otros sacarán muy diplomáticas excusas, y se hará la voluntad tanto de la indiamenta como de los españoles. ¡Democracia, amigos míos, qué viva la hermosa democracia!

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Amenaza al edificio más feo de Bogotá


(10:32:25) dumpa: viera lo que paso hoy
(10:32:32) dumpa: no me va a creer
(10:32:42) dumpa: pero es una historia real
(10:33:04) de la Cruz: que
(10:33:11) dumpa: figurate
(10:33:22) de la Cruz: dime
(10:33:44) dumpa: me levanto y me preparo un cafe como es usual en la mañana
(10:33:51) dumpa: por ahi a las 7am, temprano
(10:33:56) de la Cruz: si
(10:34:12) dumpa: y me siento en la hamaca a tomarme el cafe, normal
(10:34:20) de la Cruz: siga
(10:34:34) dumpa: miro a la calle y que alboroto
(10:34:42) dumpa: cirenas
(10:34:43) de la Cruz: que paso?
(10:34:46) dumpa: policia
(10:34:52) de la Cruz: nooooooooooooooo
(10:35:00) dumpa: el portero de al frente me dice que me esconda
(10:35:05) de la Cruz: por que
(10:35:07) dumpa: me hace señas
(10:35:14) de la Cruz: si
(10:35:21) dumpa: y yo no entendia nada pero me aleje
(10:35:24) de la Cruz: usted lo ve en contrapicado?
(10:35:37) dumpa: de la ventana
(10:35:41) dumpa: como asi contrapicado
(10:35:43) dumpa: ?
(10:35:45) de la Cruz: siga
(10:35:48) de la Cruz: fresh
(10:36:06) dumpa: me llama el portero por telefono,
(10:36:32) dumpa: el man tiene mi telefono por que un dia me lo pidio por que se pillo que se estaban robando unas farolas
(10:37:01) dumpa: cierran la calle 65
(10:37:14) dumpa: motos de la policia , carros de la sijin
(10:37:18) dumpa: de todo mano
(10:37:29) de la Cruz: siga
(10:37:52) dumpa: resulta que pusieron una granada en la puerta de mi edificio!!!!!
(10:37:59) de la Cruz: noooooooooooooooooooooooooooo
(10:38:15) de la Cruz: noooooooooooo
(10:38:17) dumpa: y me toco a mi ir a timbrarle a todo el mundo y decirles que nadie fuera a salir del edificio!!!!
(10:38:31) de la Cruz: no joda
(10:38:41) de la Cruz: eso fue manuela salcedo
(10:38:53) dumpa: jajaja
(10:39:04) de la Cruz: que peligro
(10:39:13) de la Cruz: y entonces?
(10:39:55) dumpa: pues mano al rato el man ya me hizo señas que todo habia pasado y listo, pero yo cagado del susto,
(10:40:04) dumpa: severo alboroto no sé imagina
(10:40:05) dumpa: 7am
(10:40:19) de la Cruz: y que dicen
(10:40:30) de la Cruz: contraquiene era esa granada
(10:40:54) dumpa: no se sabe, la vieron ahi, y llamaron a la policia

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Gripa mutante vs. mal de amores

Hay por estos días dos fenómenos naturales notables. El primero, un invierno sin misericordia del que a pesar de ser afectado, no tengo autoridad moral para quejarme. El segundo, una de esas curiosas alineaciones planetarias de las que no sobreviven gran parte de las relaciones conyugales.

Sobre el primera, debo decir que no sólo es culpable la Madre Naturaleza. Además hay varios factores que pueden estar afectando considerablemente, como el alto grado de contaminación del aire bogotano. Yo, por ejemplo, cuando salgo de Bogotá con un dolorcito de garganta he visto una diferencia bien marcada a las ocasiones en las que me quedo. El frío, eso sí, ha hecho que las defensas de la ciudad entera bajen, y así el virus pueda circular tranquilamente de un cuerpo a otro, reproduciéndose y mutando para poder repetir huésped en la misma ola. Me atrevería a decir, casi sin temor a equivocarme, que Colombia tiene uno de los más altos índices de biodiversidad en términos de cepas del virus de la gripa. Yo mismo creería que soy un espécimen que debería ser declarado patrimonio de la humanidad por la cantidad de gripas que habitan en mi cuerpo. Cuando llego a los aeropuertos extranjeros siempre me da algo de miedo que alguna alarma por material orgánico desconocido se dispare (tanto por la gripa como por los tipos de piojos a los que uno está expuesto como tercermundista).

Del segundo fenómeno natural no quisiera revelar intimidades, por lo cual me gustaría limitarme a establecer comparaciones entre los dos tipos de males que me aquejan.

Para la gripa, en caso de fiebre extrema, son útiles las duchas frías. Para el mal de amores, en caso de calenturas, también.

Cuando uno tiene gripa los amigos lo declaran en cuarentena. Cuando uno tiene mal de amores, también, sea porque se vuelve monotemático, o porque piensan que uno trae el ángel negro del verano eterno.

Contra la gripa la humanidad no ha inventado nada mejor que los remedios de la abuela. Contra el mal de amores, ni siquiera existe el placebo: dicen las abuelas que eso toca aguantárselo (aunque hay algunas crueles que dicen lo mismo de la gripa).

Cada gripa es un virus diferente, por eso es necesario esperar a que el cuerpo produzca los anticuerpos necesarios para superarla. El cuerpo va a un ritmo propio, y aunque los síntomas son similares, cada una es única. El mal de amores, igualito.

Algunas gripas vienen acompañadas de mocos y dolor de garganta. El mal de amores, igualito.

Uno siempre dice, "no, en este momento tengo mil cosas y no puede darme gripa." igual para el mal de amores.

No hay la más remota posibilidad de levantar si uno padece alguno de los dos males.

El alcohol es una buena cura para ambos, por un sólo día.

Cuando uno piensa que ya está superando cualquiera de los dos males, ¡tenga! una recaída.

No se cura uno de ninguna de las gripas, el organismo aprende a vivir con ellas. Los amores, por supuesto, tampoco.

Siempre es un alivio ver a cualquier idiota al que le empieza después que a uno.

La conclusiones son inevitables:

El amor es el periodo de incubación de un virus: el mal de amores.

Las personas enfermizas son mejores novios.

El amor se mide por el color y la cantidad de mocos.

Los males más frecuentes en el mundo entero no tienen una organización que haga prevención, salvo ahora con la gripa de pollo (pero eso es como el matrimonio).

No gaste más tiempo leyendo textos como éste. No se preocupe más por el tema. Es inevitable e impostergable. Tanto uno como el otro lo cogen y lo dejan a uno cuando quieren, y sobre todo en ningún caso escribir un blog sirve para absolutamente nada.

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Réquiem por una emisora

Han saltado ahora sí todos los intelectualoides del país con la idea de salvar la HJCK. Finalmente algo pudo hacer que dejaran las peleas de rigor y se plantearan un bien común. Finalmente algo hace que dejen esa posición arrogante desde la que desprecian todo tipo de manifestación cultural. Tendrán ahora que aprender a usar internet (porque, además, intelectual que se respete se ufana de no saber usar computadores), para poder seguir siendo la inmensa minoría.

No me alegra la desgracia ajena, pero sí que de alguna manera sientan el desprecio que le han otorgado a todas las formas de arte de segunda. Cae un icono relativamente despreciable. Un icono dedicado a difundir lo que es y lo que no es arte. Tótem de unos pocos elegidos que se identifican a sí mismos con una frase explícitamente exclusiva.

Lo mejor de todo son las patadas de ahogado: que ellos, como cualquier otra persona, tienen derecho. Que ellos son cultura. Claro, eso no lo niega nadie, pero tampoco es obligación de un canal privado echarse al hombro una carga como esa. Si los intelectuales disfrutan de una vida austera, miserable, en la que viven como huraños refugiados en sus libros y en la música, enhorabuena. Pero eso en ningún momento debe constituirse como una obligación para que Caracol tenga que mantener un canal porque genera identidad. Si la comunidad de intelectuales se precia de tener una emisora que los une e identifica como tales, perfecto. Que hagan una colecta, vendan los libritos que tanto quieren, y compren la frecuencia. Que la administren y la hagan rentable, o que se busquen una alternativa para que sea viable, pero que dejen de asumir que por inteligentes (entendiendo inteligencia como haber leído libros) tienen derecho a reclamar que otros se partan el culo defendiendo esas cosas que ellos valoran.

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2,000 years of bizarre sex advice

Tomado de: http://www.timesonline.co.uk/printFriendly/0,,1-100-1804184-100,00.html

Tight corsets cause nymphomania, orgasms can kill and wasps are a turn-on. John Naish looks at the top sex tips over the ages

Mating. Reproduction. Nothing is more crucial to humanity’s survival, so it would be logical to expect us to have got it sussed early in our evolution. But since the start of civilisation, the fundamentals of human sex — where to put it, how and when — have been absurdly confused by a parade of moralists, pundits and visionaries all claiming to know the magic secrets and only too happy to pass them on at a very reasonable price.

Just as every generation thinks that it invented sex, we also think we invented lovemaking manuals, or at least based them on a few prototypes such as the Kamasutra and Marie Stopes’s 1918 Married Love. But today’s maelstrom of books, videos and DVDs has a far richer, more twisted heritage than that.

The tradition of bestselling love guides goes back to the Ancient Chinese. Our earliest known manuals were first written in 300BC and buried in a family tomb at Mawangdui, in Hunan province. Recent translation reveals the timeless nature of the subjects they tackled.

Written as Cosmo coverlines, they would look like this: Four Seasons of Sex — and Why Autumn is Hot, Hot, Hot; Wild New Positions; Tiger Roving, Gibbon Grabbing and Fish Gobbling; Aphrodisiacs to Keep You Up All Night!Plus Exclusive! Your Love Route to Immortality.

As ever, it was all nonsense: home-made Viagra recipes involved ingredients such as beetle larvae, wasps and dried snails. The books also promised that any man who had sex with a different virgin every night for 100 nights without ejaculating would live for ever (albeit rather uncomfortably).

These odd beginnings set a trend: weird tips from strange authors, many of whom became manual martyrs. Ovid, the Roman poet, advised women on the best positions to suit their bodies in his poem Ars Amatoria. For example: “If you are short, go on top/If you’re conspicuously tall, kneel with your head turned slightly sideways.” The prudish Emperor Augustus banished poor Ovid to a chilly outpost of empire (a small town on the Black Sea in modern Romania).

Medieval European sex advice followed the strait-laced trend: most of it said “don’t”. Pleasure paved Hell’s roads and misogynistic manuals such as De Secretis Mulierum (The Secrets of Women) claimed that females used sex to drain men of their power and that some hid sharp shards of iron inside themselves to injure innocent lovers.

A technological breakthrough in the Renaissance put us back on our lascivious tracks. The printing press enabled publishers to churn out dodgy books faster than the Church authorities could ban them. Readers were treated to gems such as Mrs Isabella Cortes’s handy hint from 1561 that a mixture of quail testicles, large-winged ants, musk and amber was perfect for straightening bent penises. The era also brought us the earliest recorded recommendation of slippers as a sex aid (“Cold feet are a powerful hindrance to coition,” warned Giovanni Sinibaldi in his 1658 book Rare Verities.) But to find history’s oddest advisers, we must look to the Victorians and Edwardians. William Chidley, for example, believed that he could best promote his ideas by walking around in a toga. Chidley, an Australian, advised readers in his 1911 pamphlet The Answer that heavy clothing caused erections, which would lead to sexual overexcitement, illness and death, as well as being “ugly things” of which “we are all ashamed”.

He urged people to live on fruit and nuts and to practise a method of flaccid intercourse apparently based on horses’ sex lives. Yet it wasn’t his ideas that got him repeatedly arrested, but his silk toga, which the authorities thought indecent. After his death, supporters continued propounding his theories into the 1920s.

For the ultimate proof that you don’t need relevant qualifications to become a world expert, we turn to Marie Stopes. She was married and in her late thirties when she wrote one of Britain’s most enduring sex guides, Married Love. But she was also a virgin.

Stopes was inspired by her betrothal to Reginald “Ruggles” Gates, who, she told a divorce court, had failed ever to become “effectively rigid”. When Married Love hit the shelves early in 1918 it outsold the bestselling contemporary novels by a huge margin. By 1925, sales had passed the half-million mark.

Stopes was a fan of Hitler’s eugenics and arrogant enough to offer Rudyard Kipling and George Bernard Shaw advice on writing. Her main sex-manual innovation was a theory that women have a “sex tide” of passion that ebbs and flows on a fortnightly basis — and woe betide the man who didn’t understand this. In case her second husband, the manufacturing magnate Humphrey Verdon Roe, got it wrong, she made him sign a contract releasing her to have sex with other men.

So that’s our sexual forebears, a weird lot with funny ideas. Compared with them we might appear at the zenith of sexual enlightenment. Our age is remarkable for the sheer volume of sex advice being consumed: one woman in four now owns a sex manual, says a survey by the publishers Dorling Kindersley. Everyone from porn stars to the car-manual firm Haynes has one out. Well, I wonder. In 50 years’ time, I foresee the students at a university faculty of s exual semiotics studying the early Twenty-Ohs with the same mirth, incredulity and horror that shake us when we consider our ancestors’ obsessions. Perhaps they will wonder why we bought so many manuals, videos and DVDs but seemed to have so little time or energy left for sex. Maybe they will link our obsession with orgasms to our endless need to go shopping. They might also connect our avid consumption of sex advice to our growing terror of personal embarrassment and “getting it wrong”. They may even have a name for us; perhaps the erotic neurotics.

Wisdom of the ancients

How to pull
“Pick the woman’s worst feature and then make it appear desirable. Tell an older woman that she looks young. Tell an ugly woman that she looks ‘fascinating’.” Philaenis, papyrus sex manual (2BC)

Go blondes!
“All women are lascivious but auburn blondes the most. A little straight forehead denotes an unbridled appetite in lust.” Giovanni Sinibaldi, Rare Verities: the Cabinet of Venus Unlock’d (1658)

Buns and corsets cause nymphomania
“Constricting the waist by corsets prevents the return of blood to the heart, overloads sexual organs and causes unnatural excitement of the sexual system. The majority of women follow the goddess Fashion and so also wear their hair in a heavy knot. This great pressure on their small brains produces great heat and chronic inflammation of their sexual organs. It is almost impossible that such women should lead other than a life of sexual excess.” Dr John Cowan, The Science of a New Life (1888)

On the other hand . . .
“The majority of women (happily for them) are not very much troubled with sexual feelings of any kind.” Dr William Acton, Functions and Disorders of the Reproductive Organs (1858)

Indian enlargement
“Rub your penis with the bristles of certain insects that live in trees, and then, after rubbing it for ten nights with oils, rub it with the bristles as before. Swelling will be gradually produced. Then lie on a hammock with a hole in it and hang the penis through the hole. Take away the pain from the swelling by using cool concoctions. The swelling lasts for life.” Kamasutra, translated by Sir Richard Burton and F. F. “Bunny” Arbuthnot (1883)

Climaxes can kill
“Fainting, vomiting, involuntary urination, epilepsy and defecation have occurred in young men after first coitus. Lesions of various organs have taken place. In men of mature age the arteries have been unable to resist the high blood pressure and cerebral haemorrhage with paralysis has occurred. In elderly men the excitement of intercourse with young wives or prostitutes has caused death.” Havelock Ellis, Psychology of Sex: a Manual for Students (1933)

How often?
“The ordinary man can safely indulge about four times a month. More than that would be excess for a large majority of civilised men and women.” Lyman B. Sperry, Confidential Talks with Husband and Wife: a Book of Information and Advice for the Married and Marriageable (1900)

Single-handed signs
“Look at the habitual masturbator! See how thin, pale and haggard he appears; how his eyes are sunken; how long and cadaverous is his cast of countenance; how irritable he is and how sluggish, mentally and physically; how afraid he is to meet the eye of his fellow, feel his damp and chilling hand, so characteristic of great vital exhaustion.” Dr Henry Guernsey, Plain Talks on Avoided Subjects (1882)

Never marry these women
“Redheads. Any girl named after a mountain, a tree, a river or a bird. Ones with rough hands or feet. Ones who sigh, laugh or cry at meals. Any girl with inverted nipples, a beard, uneven breasts, flap ears, spindle legs or who is scrawny. Girls whose big toes are disproportionately small. Girls who make the ground shake when they walk past.” Koka Shastra, The Indian Scripture of Koka (12th century)

And, if you can’t find it, don’t worry
“The clitoris, while important, is not nearly as important as many of us have been taught or led to believe.” Edward Podolsky, Sex Technique for Husband and Wife (1947)

But whatever you do ...
“Never fool around sexually with a vacuum cleaner.” Dr Alex Comfort, The Joy of Sex (1972)

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Perla Uribista

Me encontré ayer con ésta perla: el hijo del presidente, Gerónimo Uribe, está en Concejo Académico en la Universidad de Los Andes por plagio descarado. Tal parece que al tarado no sólo no le inculcaron los valores que promulga su papá, sino que además es tan imbécil como él y piensa (sospecho) que con tachar el nombre de su amigo y escribir debajo el suyo borra cualquier rastro del crimen.

Evidentemente una comisión uribista se ha encargado del caso, y lo más probable es que lo feliciten por su buen desempeño académico. Debería acá citar un par de versos del himno uniandino, pero desafortunadamente jamás me lo aprendí.

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Lechona cuántica

Lo curioso no es que en Bogotá haya un mejor lugar para comer lechona que el Espinal. Lo curioso es que en Bogotá haya, al igual que de licuadoras, lavadoras y teteras, una región que se identifique con la lechona.

El fenómeno de las peluquerías contiguas, de los supermercados contiguos, de cualquier cosa contigua, siempre ha sido de interés para la ciencia. Y es que aun a pesar de que han sido estudiadas, las características que saltan a la vista van mucho más allá de los inocentes intentos de la ciencia por reconocerlas.

El vendedor de lechona hoy no sólo sabía mucho más que yo del tema que nos hacía estar hablando. También me preguntó si yo era abogado (que no, disculpe, muchas gracias), si era alguna otra cosa y tampoco, y finalmente si era antropólogo. Finalmente, una vez hubo establecido mi pecado, me empezó a preguntar si yo era Esenio. No sé, pero no creo. Y entonces, que si yo era cristiano o si leía los textos de no sé qué apóstol, y si yo consideraba mejor la técnica alguna cosa de soldado que la de un método aparentemente más antiguo. Según contó, había diseñado el horno según unos estudios que había hecho de los hornos de Mesopotamia (de la que sé, a grandes rasgos, que queda entre dos ríos que riman). Me contó historias de la física cuántica, y después me dijo que me parecía a una persona por la cual tuve miedo a preguntar, pues seguramente era alguien que yo debía conocer por sus aportes a la ciencia. Afortunadamente era algo así como el novio de su sobrina. Pero según dijo, él era más joven y tenía un tratado sobre la física compleja. Posteriormente me narró sus experiencias diseñando grúas hidráulicas para empresas japonesas y de Europa.

Más que lechona yo parecía haber pagado por una sesión de sicoanálisis. No sólo sale uno con la sensación de que es bruto, sino además con un morboso placer cínico. Son terribles las desigualdades, pero a la vez, la comodidad es probablemente el vicio más elemental. Como dijo el talentoso maricón: peor que no tener nada es tenerlo y perderlo. A veces eso de las injusticias parece una cosa casi humana que más allá de querer acabarla, parece tener toda razón de ser.

Los invito a conocer la zona de las lechonas, y en particular a entrar a comer a la avenida Caracas con 28c-45. Será una agridulce lechona condimentada con eso que hablamos todos: mierda.

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REELECCION INMEDIATA
Blake GilBert0

Si de algo vale. Se los dije!!!

Y ahora quien podra salvarnos!!???



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Yahoo! Mail - PC Magazine Editors' Choice 2005
http://mail.yahoo.com

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Rock al Parque

En Rock al Parque no hubo un Robi Draco completamente ebrio sobre el escenario, pero sí unos Jaguares que dijeron igual número de ridiculeces. Algunos dicen que fue mucho mejor el anterior, y otros dicen que el anterior fue "Pop al Parque" y que no era el fiel reflejo del objetivo con el que fue creado el Festival. Yo, personalmente, celebro que se haya acabado porque eso de hacer observaciones antropológicas en un evento como ese es más agotador de lo que imaginaba.

En todo caso, aquí van algunas observaciones que seguramente no podré incluir en mi informe pero que considero importantes para entender la esencia del festival:

Todos los incidentes violentos que presencié fueron iniciados por la policía. En uno, 5 policías decidieron detener el pogo más grande del festival, y detuvieron a quien seguramente ellos consideraron el más peligroso de todos. La turba, a manera de nubecita cuando hay pelea en los dibujos animados, concentró todo su odio en esos ejemplares de la fuerza pública. Ellos, con una idiotez y valentía sin precedentes, sacaron bolillo y asumieron posición de samurai para enfrentar a las 2000 personas que se avecinaban. Afortunadamente alguna persona los hizo entrar en razón, y recapacitaron. Corrieron. Uno cayó y casi es linchado.

El segundo y tercer día los demás géneros demostraron no ser tan fieles como los metaleros. Hubo mucho menos público que el sábado, y sobre todo, la gente llegó a ver solamente los grupos que cerraban. Miranda, afortunadamente, fue un asco. Tras bambalinas todos comentaron lo engreídos que eran sus integrantes, y parece que llegaron a poner problemas para presentarse. Parece que son el tipo de personas que reviven el estereotipo del argentino pedante. El espíritu colombiano que tan bien entrenado tenemos para buscar teorías de la conspiración (con Montoya, la Selección Colombia, y las reinas de belleza) me hizo pensar si el mal sonido de la banda argentina sería una venganza de la producción. No lo creo, pero jamás lo sabremos.

Tras hacerle seguimiento al evento los tres días y con un equipo de seis estudiantes de antropología, quiero expresar algunas conclusiones que seguramente tendré que redactar de otra manera para el informe final.

En primer lugar, si hay un día para metaleros, uno para punketos, y otro para el resto, Rock al Parque no es un espacio de tolerancia, sino de logística. Ufanarse de no tener problemas en un esquema como este es tan tonto como decir que no hubo problemas en un partido de fútbol con un sólo equipo. En segundo, la convivencia debe ser extendida a la totalidad de los actores, no sólo al público. Se logrará el objetivo cuando policía, logística, demás instituciones y público disfruten en paz el festival. Por último, el público tampoco es tolerante: uno de los integrantes de SIQ habló con uno de los miembros de mi equipo para contarle sus expectativas, solamente para un rato más tarde bajarse llorando del escenario por la falta de tolerancia. Lo mismo sucedió con Estados Alterados, y otros varios grupos que no eran famosos.

En todo caso, si hay una observación general del festival, debe ser su potencial. Si bien es cierto que no se puede decir que haya tolerancia, es evidente que es un festival bastante democrático. Los policías se trepaban a las rejas para bajar a los metaleros, pero permanecían arriba para ver las actuaciones de los grupos. El equipo de Misión Bogotá manifestó disfrutar mucho el festival, y en general, sin importar la vestimenta o el uniforme, cualquier persona era relativamente consciente de los grupos que tocaban. Si la pregunta es, ¿hay que acabar con Rock al Parque por no cumplir sus objetivos de convivencia y tolerancia?, la respuesta es, enfáticamente, NO. Puede que aun no los cumpla, pero tiene un gran potencial, pues confluyen varios actores. ¿Qué hay que hacer, entonces? Fácil. Lograr que la policía participe en el pogo.

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Crónicas Marcianas: La contratacion distrital

Dice Sergio de Zubiría que contratar con el distrito es una experiencia kafkiana. No sé si porque siente uno que lucha contra un aparato burocrático más allá de cualquier control humano, o porque se levanta uno y se siente uno como una cucaracha gigante que no inspira el más mínimo respeto dentro de los miembros de la familia. Algunas personas dicen que son las dos, pero en realidad, yo creo que Sergio está radicalmente equivocado. Contratar con el distrito es, en mi humilde opinión, algo así como leer una mezcla de Lewis Carroll (en ocasiones fantástica y en ocasiones aberrante) con Poncho Rentería. De Lewis Carroll, definitivamente el pasaje que más se aplica es aquella fiesta de té en la que el Sombrerero Loco y su compadre le comentan a Alicia cómo el tiempo se puso bravo con ellos y ya no volvió a pasar. Y no es que el Instituto tenga mala relación con el periódico. No. Es que tiempo, a pesar de lo que puedan decir los Santos, hay más de uno. Seguramente a Colombia le sucedió algo similar a lo acontecido en el capítulo de la fiesta del té por usar su nombre en vano, y el Tiempo no volvió jamás, y qué mejor prueba que una oficina pública para probarlo. Cada una tiene un ritmo propio, que nadie parece entender. Es inevitable pensar, cuando uno empieza a averiguar los requisitos, que uno es blanco que un programa de cámara escondida.

- Mira,- dice uno lleno de convicción- el papel del que me hablas ya lo saqué. Acá está.
- No,- contesta de manera muy paciente el contratista en cuestión, pues uno ya ha decidido dejar de hablar con funcionarios que sólo esperan su jubilación- ese es el RIT. También tiene que sacar el RUT.
- Y eso, ¿como para qué?
- Regulaciones. Lo dice la Ley tal.

Uno cree, porque no tiene más remedio. Vuelve después y se entera que además tenía que sacar el certificado disciplinario de alguna otra institución oficial. Parecería que toda la burocracia estatal es un engrasado sistema de alianzas estratégicas entre oficinas públicas, y no queda otra alternativa aparte de empezar a formular teorías de la conspiración en voz pasiva.

- Pero esto es el colmo. Seguro que con tanto certificado violan el principio de buena fe.
- ¿De Santafe?
- Eso mismo.
- Ah, no, eso sí no sabría porque a mí no me gusta el fútbol.
- Qué suerte tiene. ¿Qué otro papel es que tengo que traer?
- La propuesta, firmada por el supervisor.
- Una propuesta como de qué tipo...
- No, una propuesta que responda a la invitación donde están sus términos de referencia.
- ¿Invitación?
- Sí. Es la primera vez que usted trabaja acá, ¿cierto?
- ¿Tan evidente es?
- Un poquito. ¿Su contrato es sale por dónde?
- Eso mismo me pregunto yo.
- No me entiende...¿que quién lo contrata a usted?
- Pues en el Observatorio me dijeron que iba a trabajar ahí, pero ya lo estoy empezando a dudar.
- Ah, bueno. Entonces seguramente Hernando es el supervisor de su contrato. Hable con Wilma y le pregunta por sus términos a ver qué le dice.
- Ya intenté, pero se puso brava cuando alguien le sugirió ser eficiente y yo desistí de intentar allá.
- Ah, ¿entonces no le han dicho todos los papeles que tiene que traer?
- Parece que no.
- Bueno, mire,- y saca un papel de un cajón en el que hay un morro de fotocopias- estos son todos los documentos que tiene que traer. Como ya tiene este y este, y este de acá no le toca por lo que le pagan menos de lo suficiente para que salga por portal, sólo le faltan las fotos y la propuesta, que la debe redactar dependiendo de la invitación.

Mira uno, con odio profundo, el papel.

- Haber sabido que existía ese papelito hace dos meses.
- Bueno, pues pa la próxima.
- Próxima su mamá.
- ¿Cómo dijo?
- Que sumercé, muy agradecido.
- Bueno, cualquier cosa me cuenta y yo le ayudo.
- No lo dudo. Ahora que sé que usted existe no hablaré con nadie más. ¿Qué es lo que hace usted acá?
- Yo soy la encargada de la música Metal, pero como me toca hacer tantos contratos, pues uno coge experiencia.
- Bueno, el próximo espero que me lo hagan por 10 años para no tener que pasar por esto es un buen tiempo.
- Ay, no, eso sí, acá lo máximo es un año porque todo va hasta diciembre y en enero empieza nuevamente la contratación.

Y lo más triste no es que tiene razón, sino que el contrato sale cuando ya se va a acabar. Afortunadamente, entre tanta espera en los pasillos para poder tener una reunión con el supervisor uno aprende perfectamente la mecánica laboral. Es, seguramente, porque mientras uno vaga como un alma en pena todos los empleados se apiadan de uno y le empiezan a hablar. Ahí es donde viene al cuento Poncho Rentería, porque uno aprende, al igual que el columnista, que el trabajo en el sector público consiste en ocupar el tiempo con toda clase de actividades improvisadas de tal manera que no le quede el suficiente libre como para hacer eso que es lo que debe hacer.

Sin darse cuenta uno ya es todo un regular al que los porteros (muy a pesar del sofisticado sistema de lectura de huellas digitales) dejan entrar como a cualquier otro trabajador. No ha firmado uno contrato cuando conoce algún idiota que acaba de empezar la misma maratón. Uno lo mira con una curiosa pero muy precisa mezcla de lástima con satisfacción, sólo para comerse los sentimientos, porque esa persona completamente nueva acaba por firmar contrato antes. Se da uno cuenta, entonces, que existe alguna manera metafísica para firmar contrato en seis días y no seis meses. Toma uno nota mental, sólo para olvidar absolutamente todo, y a los tres meses volver a empezar el proceso desde su fase más elemental. Kafka, estimado Sergio, es un piropo, la sombra, o el pálido reflejo de lo que uno tiene que vivir. ¿Qué habría sido del pobre si hubiera tenido que lidiar con Wilma, RUT, RIT, pasado judicial, invitación, la fiscalía, y un largo etc? Afortunadamente el pobre jamás se enteró. Y ése es, querido amigo, mi consuelo si usted pretende en algún momento contratar con el distrito en Bogotá: sin importar cuán mal parezca todo, siempre es posible imaginar un escenario donde todo podría ser peor, y al fin y al cabo, si tanta gente lo hace es porque alguna gracia ha de tener, ¿no?

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Crónicas Marcianas: la mirada del elefante

Indonesia- Bukit Lawang. Wanda, el jefe de los guías del centro de investigación se acerca y me pregunta si era verdad que yo quería ver elefantes salvajes. Que sí, por supuesto, le contesto. Él hace referencia a su pueblo natal, uno como cualquier otro de esos con los que uno se topa cuando viaja por las carreteras destapadas colombianas: un caserío con tantos núcleos familiares como calles.

Después de un rato pude darme cuenta de que en Indonesia hablan de los elefantes como nosotros, los occidentales, hablamos de un huracán: llegó a tal pueblo, destruyó tantas casas y mató a tanta gente. Cuando los elefantes llegan a un pueblo en medio de un hábitat deforestado se sienten como las hormiguitas de la película de Woody Allen y Stallone cuando llegan a un basurero. Nadie sabe qué pueden llegar a pensar, pero seguro es algo como, "¡Vaya!, qué montón de comida, y organizada convenientemente en pequeñas y frágiles cajas [casas de nativos] cerca al río."

Yo, con el ímpetu que caracteriza a cualquier antropólogo recién graduado, organicé todo en cuestión de minutos. En menos de lo que pensaba cualquier miembro del equipo, nos encontrábamos en las típicas motos de una película de Indiana Jones rumbo al pueblo de Wanda para ver elefantes salvajes. Mi emoción fue tal, tras la historia de Wanda, que el par de inglesas gordas que estaban como voluntarias, y bajo mi responsabilidad, decidieron unirse al plan.

Buscar elefantes en un bosque de bambú tiene dos características importantes: la primera, es que no es muy difícil saber por dónde se fueron, pues dejan prácticamente un túnel por el que, además, resulta muy cómodo caminar pues todo está bastante plano. La segunda, es que pueden estar justo al lado sin que uno se percate, porque el bambú es tan espeso que no se puede ver más allá de un par de metros.

Hicimos nuestra aproximación, tan cuidadosa y torpemente como nos exigía nuestra condición de occidentales. Wanda decía que por acá, que por allá. Se empezaron a oír los elefantes alimentándose a pocos metros. Después de un rato, Wanda dice, quédense acá mientras yo me aproximo un poco más. Wanda, con la agilidad del niño de la selva, se acerca en chanclas. Se oyen pasos de elefante en medio del bosque. Se empiezan a hacer más y más frecuentes. De repente es evidente: el elefante corre hacia nosotros. Wanda gira con los ojos tan abiertos como una caricatura japonesa después de haber recibido un golpe en las partes nobles, y dice con su inglés de rastafari: quickly, run! Run!

No hubo voluntarias bajo mi mando. No hubo guía en chancletas. Corrí como uno de esos animales del Discovery Channel cuando corren por sus vidas. No hubo bosque de bambú por el que no se puede correr. Las inglesas, gordas y perezosas, tal vez pensaron que era en chiste, y meneaban con muy poca gracia y rapidez sus rellenas figuritas. Las pasé con tanta prisa que casi las tumbo en el proceso, y realmente no habría tenido el más mínimo reparo en empujarlas si hubiera sido necesario. Darwin algo de razón tenía: hay competencia entre la especie y en el grupo. Ahora lo sé porque lo viví en carne propia. Después de un rato me detuve, para darme cuenta que había corrido aproximadamente medio kilómetro más de lo necesario. Me devolví hasta donde renegaban las inglesas frente a Wanda, y decidimos hacer un esfuerzo más para ver los elefantes.

Subimos una colina y desde la punta pudimos verlos. Bestias gigantes y hermosas que hacen poca diferencia entre casa y árbol. Entre perro y humano. Que para atacar les basta caminar hacia donde están sus agresores. Bestias que me enseñaron, o con las que yo quise aprender, lo que es estar en medio de la cadena de alimentos. En momentos como ése es cuando un antropólogo se dice, "que maravilla que el alimento venga en latas, y que no todos estemos expuestos a ser carne de animal salvaje. ¡Al diablo la vida como los indígenas, y tres urras por la Coca-Cola!"

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En este pueblo no hay ladrones

Decía Durkheim que un crimen no es castigado por la sociedad por ser un crimen, sino que es un crimen precisamente por ser castigado por la sociedad. El argumento, aparentemente circular y tautológico resulta bastante elocuente para hablar sobre nuestra sociedad, en la que todos convivimos con ladrones, corruptos y criminales sin llevar a cabo el más mínimo esfuerzo de reproche. El hijo de Santofimio, por ejemplo, es uno de los miembros designados por el Presidente Uribe para la embajada de Colombia en Francia. Claro, nadie sabe si el tipo llegó ahí por mérito propio o porque las influencias de su padre lo hayan llevado allá, luego nadie hace nada. Sin embargo, nadie sabe si él llegó verdaderamente a la embajada por mérito propio, y eso sí, todos sabemos que no sólo esos puestos son para pagar favores, sino que también, así se haya destacado el principito, buena parte de los méritos que puede tener su hoja de vida los pagó su padre con dineros sucios.

Sobre Montoya dice la gente que él qué culpa tiene si su suegro es un comprobado testaferro. Que él se dedica a manejar autos y que siempre deja el nombre de Colombia muy en alto. Suponiendo que el tipo fuera un personaje carismático, con el que me sintiera identificado, sería necesario decir que es, a pesar de todo, uno de los muchos colombianos que vive con el crimen sin condenarlo. Un digno representante de esa clase social muy afrancesada, que se ufana de tener apartamentos muy lujosos y varios sirvientes, y que convive con el crimen porque qué remedio: el mundo es así y a uno le toca adaptarse a las circunstancias. Y después su esposa maneja la fundación que él tiene con no sé qué propósito, y ya pasa al olvido todo lo que haya hecho su padre. Las abultadas cuentas con dólares manchados de sangre no son culpa de ella. La princesa, al igual que Santofimio Jr., se limita a disfrutarlo. A viajar por el mundo, y ahora a ser una de las madres insignias de Colombia.

Y como estos dos ejemplos abundan los pequeños Gatsbys nacionales. Testaferros y criminales sobre quienes la sociedad bogotana no ha podido hacer comentarios diferentes a descalificaciones de clase. - Qué ordinario, ¿has visto la fuente de mármol que tiene en la casa? Espantoso gusto para vestirse. Se pone vestidos italianos y mocasines sin medias. Smoking blanco, - y lo más sofisticado es probablemente- qué despilfarro...en vez de gastarse esa plata en un viaje por Europa.

Y claro, la mitad no pasa de eso porque saben perfectamente que es la mano que pone la comida en las mesas. La otra mitad, por temor a ser acribillados. Sin embargo, hay una zona media en la que sí es posible trabajar. Es posible manifestar desprecio contra algunos seres que no gozan del poder de la intimidación. A Peñalosa, por ejemplo, es perfectamente viable expresarle que el pueblo es consciente de las grandes tajadas que sacó durante su alcaldía, y que el pueblo recuerda lo ladrón que fue su padre. A la embajada de Francia se le puede extender un derecho de petición para saber si es por méritos propios que se encuentra en ese puesto, y con las firmas de la comunidad parisina sería posible solicitar que se le retirara de su puesto. Colombia, es un pueblo. Como sociedad son muchas las oportunidades que tendremos para repudiar políticos corruptos y personalidades que se lucran de la violencia. En restaurantes y discotecas los veremos cara a cara. La cuestión es no desaprovechar oportunidades. En mi lista están Moreno de Caro, y sobre cualquier cosa, los hijos de Uribe. Si los veo en fiestas o en Los Andes, procuraré chiflarlos cuando menos. También Serpa, Peñalosa, y Pastrana. López Michelsen. Varios concejales de Bogotá, empresarios y periodistas. El asunto es que no sé bien quiénes son ni tengo fotos, pero bueno, para eso están los amigos periodistas. Pronto continuaré la lista. Una cosa es cierta: en este pueblo sí hay ladrones. Es necesario identificarlos y repudiarlos.

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EL PLEONASMO VALLEJISTA

O la menopausia de un escritor paisa

En una de sus columnas de la revista Soho, Fernando Vallejo indica la importancia de prestar atención a la superpoblación mundial y los impactos que puede tener en la demanda de alimentos. Desafortunadamente, llega un par de siglos tarde para ser original, pues ya en 1798 Malthus había analizado el tema*, y bastante desactualizado, porque desde hace unas décadas varios teóricos sostienen que lo verdaderamente grave en términos socioambientales no es el tamaño de la población (hecho con el cual, por simple analogía, él debería estar familiarizado). Estados Unidos, por ejemplo, cuenta con casi una cuarta parte de la poblacion de la India, y consume casi 5 veces más energía.


Parece, entonces, que no son sólo algunos políticos colombianos los que rebuznan cada vez que abren la boca. Otra cosa es que Vallejo lo haga por escrito y en pleonasmo, pero no hay que ser un monstruo pederasta ni biólogo frustrado para lograr ese efecto. Sin embargo, Fernandito no parece cansarse de gritar a los cuatro vientos sus crónicas de catre, criticar (la mayoría de las veces sin fundamento) a figuras publicas, e insultar a sus lectores. De sus arremetidas sinsentido están, entre mis favoritas, criticar a García Márquez por usar narrador omnisciente en tercera persona (cuando él usa la aberración de omnisciente en primera persona), renegar de María Mercedes Carranza por no utilizar el artículo como en el griego para nombrar su Casa (porque al negocio uno le pone como mejor suene, y como se le de la gana), sostener que Darwin y Newton no sabían de qué estaban hablando (sin haber tenido él una sola publicación científica seria), y la más infame de todas, insultarlo constantemente a usted, querido lector, que tantas líneas mal argumentadas ha debido soportar para que el pobre pueda vivir como la viejecita de Rafael Pombo.

Claro, no por ser Vallejo un crítico de quinta son sus víctimas inmaculadas. Aquellas frases que no son una larga y vulgar secuencia de palabras, son bastante ciertas. Que en Colombia hay políticos corruptos y ladrones, que somos un país en desarrollo, que los gringos nos explotan, y en la gama de las positivas, que Silva fue un poeta inigualable. Más que ciertas, resultan triviales y ridículas. Tautológicas, como él preferiría llamarlas, en su afán por demostrar que es el último gramático. Y ahora que tiene columna en la revista SoHo (esa que en el chat con Héctor Abad llamó insulsa y en la que publicaron irresponsablemente un método de aborto sin ningún tipo de consideraciones de impacto en la salud pública) tendremos que esperar a ver con qué primicia sale, porque nosotros, pueblo inculto y fornicador, merecemos y necesitamos sus consejos redentores. Esos que repite, como él lo dice en una de las pocas frases reflexivas de su pluma, como disco rayado y que nadie oye: ¿Que metan preso al presidente, y al alcalde, y al congreso, y que abran un hospital para perros de la calle? ¿Que además, de paso, un chimpancé dirija a Colombia y le declaremos la guerra al Vaticano? ¿Y qué hacemos si no se puede, tarado? Cualquier perro de la calle, de esos que salva por si acaso Dios existe ahora que envejece y tiene un pie en la tumba, sabe que en las poblaciones animales no funcionan según principios ideológicos. Esos perros que el alcalde no toca, pero que seguro él acaricia, y salva con la platica que le damos todos nosotros, sus compatriotas. No sólo como lectores, sino también como sujetos, porque al igual que García Márquez, en las pocas líneas que tiene lucidas, vende en Croacia a buen precio un Macondo por el que no le vendría mal pagarnos regalías, porque a pesar de mucho criticarlo e intentar diferenciarse, lo que vende de sus líneas no es una prosa maravillosa, ni que diga todas las verdades que nadie más dice, sino el exotismo medieval con el que aún se ven los países tropicales en el primer mundo. Parece, entonces, que al igual que los políticos que viven de la teta pública, también él se lucra de su pueblo por medio de un periodismo mediocre y colonialista que caricaturiza la nación entera.

Como los perros que él salva, ladra y ladra, pero a diferencia de ellos, muerde. Muerde a un país en guerra, cansado de oír criticas triviales y en voz pasiva, porque siempre opta por alguna de estas dos: o dice que Turbay es poco inteligente (observación que hace bastante hace parte de la cultura popular colombiana), o que el pueblo nuestro si es el colmo y que por eso estamos como estamos. Ojalá alguno de esos perros salga tan inteligente como Fernandito, y le muerda a ese viejo menopáusico bien duro los cojones (aquella musa que tanta inspiración le ha representado) para que como lo ha prometido tantas veces, deje definitivamente la literatura.

*Malthus es conocido por sus escritos sobre población, principalmente por postular que la poblacioon crece exponencialmente mientras que la oferta de alimentos crece linealmente. Además contribuyó a formular modelos para entender la relación entre el costo de la mano de obra y el costo de la tierra y otras formas de mercado en economías preindustriales.

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Conspiraciones y segundos (el primer segundo de Colombia)

Se llama Juan Pablo y es ídolo. Tiene mucho talento para manejar carros, pero dudo que sea competente en cualquier otro campo. Si el mérito lo tiene alguien, es su padre por haber perseverado, pero si uno lo ve con sangre fría, el idiota no se diferencia mucho del Tino Asprilla: ese tipo que no quiso ser el mejor jugador del mundo porque prefirió vivir su sueño de estrella.

Juan Pablo dice que su ídolo es Ayrton, uno de los más carismáticos corredores de todos los tiempos. Además un ejemplo bastante extraño porque el hombre jamás llegó a batir marcas históricas. Si es por lo de promesa inconclusa, Juan Pablo ha hecho un buen trabajo, porque si todos pensaban que iba a ser, más temprano que tarde, campeón de la fórmula 1, estaban equivocados. Juan Pablo prefirió vivir fuera de las pistas su estrellato. Es un tonto petulante que se ufana de ser un valor patrio que nadie estaba reclamando. Si es por lo de carismático, ahí sí que está lejos de lo cierto. Si se estampilla contra la pared no llegaría a ser un evento nacional como fue la muerte de Ayrton. Seguramente la Selección Colombia jamás le dedicará un mundial de fútbol, principalmente porque jamás lo ganaremos, pero además porque en caso de ganarlo el país estaría tan embriagado que no tendría el menor reparo en ignorar su muerte de mártir.

Para contrarrestar su mal carácter, con el cual se empezaron a hacer famosas sus historias de decepcionar niños que iban a pedirle su autógrafo, se casó con una mujer de curvas bien formadas. Deliciosa, por no decirlo menos. Una mujer como es de esperarse de la unión de un testaferro con una cualquiera. Una zorra, que antes de Juan Pablo rompió compromisos en condiciones escandalosas.

Ese es Juan Pablo: gomelo, inconsciente y arrogante. Un emblema nacional, dicen unos, y razón tienen, porque representa toda la podredumbre de esta patria. Representa una clase obrera, de poca y puerca educación, que se cree de Mónaco, pero que lleva un nivel de vida sostenido por los dineros del narcotráfico. Juan Pablo, me alegra como colombiano que Alonso haya hecho eso que usted no pudo. Me alegra que ya no sea la diva latinoamericana del automovilismo. Que no sea el pequeño elegido que vino a cambiar la historia de la fórmula 1. Su talento es innegable, pero su actitud más lo hace parecer aquel controvertido piloto, Nelson Piquet. Juan Pablo, dirás que soy un resentido, y probablemente tengas algo de razón, pero me alegra profundamente no tener tu vida: no tener por madre de mis hijos a esa zorra trepadora que probablemente mama y no pasa, y que lo hace todo por tener algo de protagonismo ante las cámaras. Ahora que tienes tanto dinero, ¿gastarás algo en hacerle exámenes de paternidad a tus hijos? Deberías. Una tercera parte de los padres que los hacen salen defraudados, y en particular con una mujer como la tuya nunca sobra.

Juan Pablo, hazle un favor a la patria. Sigue los pasos de tu ídolo y hazte mártir. Es mejor que llegar siempre de segundo. Si mueres serás recordado como aquel héroe que dejó todo en las pistas, pero si no lo haces seguramente seas recordado en medio de una complicada teoría de la conspiración en la que no hay nada más que explicar aparte de tu nacionalidad. Esa de la que seguro reniegas y con la que no atormentarás a tu descendencia. Juan Pablo, muérete rápido, que como colombiano, lejos de sentir orgullo, me haces pasar vergüenzas.

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Plan B y Rock al Parque

Muy oportuna la información que sale en Plan B sobre Rock al Parque. No sé si fui yo, o que olvidaron poner, solamente, las fechas en las que va a realizarse.

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