Crónicas marcianas: el gato y yo

(esta es una crónica que escribí en la era pre-supercontra, que me gusta mucho y recordé gracias al último post de la mujer que cabalga tras la Fuerza)

Laura tiene un gato, cuya raza se me escapa, pero es igual que Garfield. Cuando Laura sale a trabajar, el gato la despide, vuelve a la cama, y duerme. Despues de un rato se levanta, va al otro cuarto, y alli duerme un rato. Se despierta, va a la cocina, come algo, y vuelve al cuarto para continuar durmiendo. Repite esta rutina unas 48 veces diarias, unas mas largas y otras mas cortas, hasta que llega Laura. Mi vida los ultimos dias es basiicamente la misma, pero hay una diferencia fundamental entre Goya (el gato), y yo: el esta castrado, y yo(mas alla de lo que puedan decir algunas exnovias), no. La desgracia le vino al pobre animalito en la etapa de la adolescencia, en la que sus hormonas le indicaban que debia orinar todo el apartamento para marcar su territorio y atraer hembras de su especie. El resultado, para el pobre, no pudo ser mas paradojico, pero si algo hay que reconocer es que mas alla de lo estupido que pueda parecer el felino (porque eso de andar derramando sus necesidades por todo lado para atraer al sexo opuesto no se me ha ocurrido ni a mi en las peores epocas de solteria), ya no suelta una gota de orina por fuera de su cajita. Dicen que no es humano aprender de los errores de terceros, pero si Odin pago con un ojo por beber de la fuente de la sabiduria, y el gato con sus dos testiculos por un conocimiento bastante mas modesto pero practico a la hora de la convivencia, pues yo no tengo ni la intencion mas minima de llegar a esos estados de experiencia. Cierto, desde entonces el gato y Laura conviven perfectamente, pero bueno, si por cargar un par de organos he de tener algunos problemillas, bienvenidos estos. He procurado no soltar ventocidades, excrementos, improperios, y cualquier otro tipo de cosa que pueda despertar el afan mutilador de Laura, y podria decir un mes mas tarde que todo ha funcionado. En todo caso, es necesario esperar un aNo (eso fue todo lo que pudo Goya cargar con su tesoro), para superar la estadistica. Algunos, casi todos hombres, dicen que la convivencia es el acto de perder las bolas paulatina y simbolicamente. Otras, dicen que es el proceso de educar la mente masculina. Yo, por ahora, prefiero hacer pensar a Laura que ya desde mi casa vengo educadito, y que no hay necesidad de visitar el ciirujano. Eso si, al igual que Felipe Spath despues de trabajar algunos meses en Archies, utilizo el plural para referirme a la relacion, y cada vez mas el cronograma y los planes de vida parecen colarse en las conversaciones.

Academicamente hablando, estoy en uno de esos puntos en los que uno siente que sabe lo que quiere hacer el resto de su vida, y siento que me gustariia dedicarme a escribir novela negra. El problema es que no conozco nada, entonces de momento estoy dedicado no tanto a escribirla como a leerla. El inconveniente que ha surgido rapidamente es, sin lugar a dudas, que quienes han trabajado el genero parecen ser tipos bastante serios, y por algun motivo todos mis intentos acaban en algo muy similar a la comedia.

De Paris puedo decir que tiene un bar buenisimo para ver futbol, y que dentro de muchos aNos seguramente vendran visitantes a ver las ruinas de la ciudad, como cuando uno visita Gorgona, y se maravillaran del espanto que produce pensar los espacios en los que habita la gente. He aprendido a reconocer las inagotables posibilidades que ofrece un espacio de tres metros cuadrados, y aunque aun soy bastante desatiinado, ya empiezo a ver la ciudad en terminos de area Vs. arriendo.

Propiedad gastrointestinal de:Supercontra  

1 piedras han sido lanzadas:

la pequeña padawan said... 07:05  

es bonito cómo lo domestican a uno y en qué cosas prefiere uno domesticarse solito por si acaso. un saludo, supercontra. bacana crónica.

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