Culebrón en los tiempos del Cólera

Afortunadamente no me cuento dentro de los fieles seguidores de García Márquez, porque ello ayuda a sobrellevar la mala cinta con altura. Es bueno, además, estar al tanto de las críticas (no literarias, sino de su igualmente aberrante prima, cinematográficas) para bajar la guardia. Con todo y advertencia, los primeros minutos superan cualquier expectativa negativa. Lamento decir que si le hicieron honor a cualquier virtud de nuestro Nobel, decidieron optar por los comentarios sociológicos, pues la cinta está toda, todita toda, en el inglés mal hablado que Gabo dice (o copia, porque no es el único con la perspicaz observación) que es el idioma más hablado del mundo.

No pretendo dañar la película para quienes adoran el libro por encima de cualquier principio, pues la cinta lo hace de manera insuperable. Incluso para estándares de Hollywood. Tampoco es que no tenga cosas buenas: se ven las tetas de Shakira y buena parte de su menudo y bien formado cuerpecito, cosa buena. Parecen dos duraznos con todo y la impresión de piel de terciopelo. Las tomas panorámicas rinden un homenaje al paisaje que seguiría en deuda si esperamos a que las producciones criollas tomen la batuta. Entre los extras es divertido buscar amistades y familia como otrora se jugaba a encontrar a Javier. Seguro para las familias divinamente de Cartagena la película será como ver las páginas sociales. Y cuando ya uno decide tomarse deportivamente el asunto, llega incluso a disfrutar el acento de pandilla neoyorkina de John Leguizamo para la adaptación de una obra situada a finales del siglo XIX.

Paola Turbay sale muy guapa. Jhon Alex Toro, a ver si lo encuentran. Benjamin Bratt, Carlos Duplat, Marcela Mar, Catalina Sandino, Angie Cepeda (cuyo desnudo también paga la boleta), Salvatore Basile...en fin. Lo más selecto de nuestra farándula. La pesada. La misma que ve uno en cualquier concierto en VIP así nadie conozca el grupo o las canciones. O bueno, casi toda, porque solo podían participar los que hablan inglés chapotiado, para honrar el pensamiento del autor.

Sobre la versión, ya juzgarán ustedes. Con El Coronel y Crónica de una muerte anunciada, ya son tres los fracasos al intentar llevar a la pantalla la narrativa colombiana. Como en Rosario Tijeras, puede ser en parte porque son libros cuya virtud es precisamente la narrativa, porque los debería adaptar realmente un guionista de novela y no alguien en California, o porque como dice Tomás, una cosa es un diálogo en costeño, que le gusta a los bogotanos, que después se traduce a inglés y resulta representar la esencia y el alma de la mitad de los estadounidenses que saben leer.

Lo cierto es que la versión de pantalla representa, no en la trama sino como experiencia, eso que tanta gracia le causa al mundo entero de la manera como nos retrata García Márquez: un pueblo que desempolva los trapos disponibles y se viste de gala para los extranjeros, para exacerbar una dignidad que sale como as bajo la manga.

Propiedad gastrointestinal de:Supercontra  

2 piedras han sido lanzadas:

saggezza said... 17:01  

sí!

saggezza said... 17:01  

sí!

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